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Camina

Cuando era pequeña y estaba aprendiendo a caminar mi papá me decía “camina, camina mi bomboncita”, decía estas palabras con una tonadita divertida, era su manera de amorosamente animarme, de echarme porras para que perdiera el miedo e intentara caminar.

Si…usualmente se me dificulta iniciar las cosas, las aplazo, las evado, las meto en el fondo de un cajón mental el mayor tiempo posible, dejo todo lo que me incomoda para después; ya que espero que la falta de tiempo me obligue a iniciar.

Tomar la decisión, dar el primer paso, hacer el primer movimiento, realizar la primera acción, se convierte en un circulo vicioso que me puede llevar una eternidad romper.

Se que es miedo; miedo a que, si logro eso que busco, mi vida cambiara de alguna manera, miedo a enfrentarme a lo desconocido, miedo a la duda, miedo al posible “fracaso”, miedo a la incertidumbre, pero sobre todo, miedo a la incomodidad.

Me aferro a lo conocido, a la rutina, a la zona de confort, me niego a sentir incomodidad, falta de control, dolor y caos.

Quiero que las situaciones vayan a mi manera, porque es cómodo, porque es seguro, porque me hace sentir bien.

Según McLean (médico norteamericano y neurocientífico que hizo contribuciones significativas en los campos de la psicología y la psiquiatría), la supervivencia del ser humano está basada en la evasión del dolor y buscar formas recurrentes de placer. 

La experiencia de una emoción involucra un conjunto de cogniciones, actitudes y creencias sobre el mundo, que se utilizan para valorar una situación concreta e influyen en el modo en el que se percibe dicha situación.

Todas nuestras creencias, todo lo que se nos enseño, todo lo que vivenciamos y como lo interpretamos cuando éramos niños da forma a la manera en que percibimos y decidimos afrontar las situaciones de la vida.

¿Cómo eran los adultos que estaban a tu alrededor?

¿Solían ser victimas y reaccionaban con sufrimiento o eran violentos y reaccionaban con ira y enfrentamientos?

¿Qué tantas de tus reacciones actuales están basadas en las reacciones que viste en los adultos importantes de tu niñez?

Podemos vivir todas las situaciones de la vida desde diferentes perspectivas, desde una perspectiva ligera como el amor, la aceptación, la esperanza o desde una perspectiva densa o pesada como el odio, el miedo, la resistencia, la negación.

¿Por qué no aceptar?

Aceptar la incertidumbre, la incomodidad, el cambio como parte de la vida

Dejar de creer que si estamos “preparados” sabiendo lo que vendrá podremos controlarlo y hacer que las cosas vayan a nuestro favor.

Cuando la verdad es, que el creer que podemos controlar la vida es mentira, la vida sucede, la vida cambia, la vida evoluciona, queramos o no.

Lo único que esta en nuestras manos es decidir desde que perspectiva queremos experimentarlo.

La vida es una sucesión de pasos, de aprendizajes, de sentimientos en varias escalas, es movimiento, es cambio, es caminar.

Si algo no se mueve no está vivo, si no fluye se estanca

¿Estás en una situación que no quieres estar? Entonces camina; camina hacia las acciones que construyen el siguiente nivel.

Caminemos del punto donde estamos hacia el punto donde queremos estar, empecemos a generar esa nueva energía que se alinea con ese nuevo “escalón”

Hace algunos años perdí a mi papá. El era uno de los grandes amores de mi vida, mi vida se derrumbo y me enseño a convivir con el dolor mas profundo que jamás había sentido, no me escape de sentir incomodidad y un intenso caos.

Todo el primer año a partir de su partida llegaban a mi de diferentes maneras las palabras “camina, camina”.

Y por fin comprendí el mensaje que mi papá me regalo desde pequeña, no solo era un padre animando a su hija a caminar, era un padre diciendo a su hija:

VIVE HIJA VIVE, camina de un nivel a otro y construye la vida que quieres, camina, da esa sucesión de pasos que te llevaran a lo que buscas.

¿No te gusta donde estas?

No te preocupes, eso como casi todo en la vida, Se Resuelve Caminando.